1. Atención Directa e HigieneEs la parte más física y diaria del trabajo, enfocada en mantener la dignidad y salud del residente.Higiene personal: Realizar el aseo en ducha o en cama, cuidado de la boca, afeitado y corte de uñas.Vestido: Ayudar a elegir la ropa adecuada y asistir en el proceso de vestirse y desvestirse.Cambios posturales: En personas encamadas o con movilidad reducida, realizar rotaciones periódicas para evitar la aparición de úlceras por presión.Alimentación: Ayudar a comer a quienes no pueden hacerlo por sí mismos y vigilar que la dieta sea la prescrita (triturados, baja en sal, etc.).2. Apoyo Sanitario y ControlAunque no son enfermeros, los gerocultores son los "ojos" del equipo sanitario.Administración de medicación: Siempre que sea por vía oral o tópica y bajo supervisión de enfermería.Toma de constantes: Medir la temperatura, tensión arterial o saturación de oxígeno si se requiere.Comunicación de incidencias: Observar cualquier cambio (una mancha en la piel, desorientación, falta de apetito) y reportarlo inmediatamente al médico o enfermero.Acompañamiento: Traslado de los residentes a consultas externas o pruebas médicas si es necesario.3. Apoyo Psicosocial y AnimaciónAquí entra la parte más humana y empática de la profesión.Fomento de la autonomía: No hacer por ellos lo que aún pueden hacer solos; el objetivo es mantener sus capacidades el mayor tiempo posible.Integración social: Ayudar al nuevo residente a adaptarse al centro y fomentar que participe en actividades grupales.Ocio y tiempo libre: Colaborar con el animador sociocultural en talleres de memoria, manualidades o ejercicios físicos suaves.Escucha activa: Brindar apoyo emocional, ya que muchas veces el gerocultor es la persona con la que más hablan durante el día.4. Mantenimiento y OrdenOrden del entorno: Mantener la habitación del residente recogida, hacer la cama y gestionar la ropa sucia para lavandería.Limpieza de utensilios: Cuidar el estado de sillas de ruedas, andadores o prótesis dentales.
...
1. Atención Directa e HigieneEs la parte más física y diaria del trabajo, enfocada en mantener la dignidad y salud del residente.Higiene personal: Realizar el aseo en ducha o en cama, cuidado de la boca, afeitado y corte de uñas.Vestido: Ayudar a elegir la ropa adecuada y asistir en el proceso de vestirse y desvestirse.Cambios posturales: En personas encamadas o con movilidad reducida, realizar rotaciones periódicas para evitar la aparición de úlceras por presión.Alimentación: Ayudar a comer a quienes no pueden hacerlo por sí mismos y vigilar que la dieta sea la prescrita (triturados, baja en sal, etc.).2. Apoyo Sanitario y ControlAunque no son enfermeros, los gerocultores son los "ojos" del equipo sanitario.Administración de medicación: Siempre que sea por vía oral o tópica y bajo supervisión de enfermería.Toma de constantes: Medir la temperatura, tensión arterial o saturación de oxígeno si se requiere.Comunicación de incidencias: Observar cualquier cambio (una mancha en la piel, desorientación, falta de apetito) y reportarlo inmediatamente al médico o enfermero.Acompañamiento: Traslado de los residentes a consultas externas o pruebas médicas si es necesario.3. Apoyo Psicosocial y AnimaciónAquí entra la parte más humana y empática de la profesión.Fomento de la autonomía: No hacer por ellos lo que aún pueden hacer solos; el objetivo es mantener sus capacidades el mayor tiempo posible.Integración social: Ayudar al nuevo residente a adaptarse al centro y fomentar que participe en actividades grupales.Ocio y tiempo libre: Colaborar con el animador sociocultural en talleres de memoria, manualidades o ejercicios físicos suaves.Escucha activa: Brindar apoyo emocional, ya que muchas veces el gerocultor es la persona con la que más hablan durante el día.4. Mantenimiento y OrdenOrden del entorno: Mantener la habitación del residente recogida, hacer la cama y gestionar la ropa sucia para lavandería.Limpieza de utensilios: Cuidar el estado de sillas de ruedas, andadores o prótesis dentales.